miércoles, 5 de diciembre de 2007

¿Son las matemáticas una invención?

Las matemáticas constituyen, junto con el teatro, una de mis grandes pasiones. Pues bien, hace unos cuantos días una antigua profesora mía de filosofía (gracias María Jesús) me proporcionó un artículo de hace unos cuantos años de El País sobre las matemáticas. El artículo en sí es digno de leer (he conseguido encontrarlo en la hemeroteca del periódico) y plantea una cuestión muy interesante, contenida en su título: ¿Son las matemáticas una invención?

Los matemáticos han conseguido (espero algún día llegar a decir hemos) describir la realidad a través de las matemáticas. Han conseguido ver números en casi cualquier cosa. Un ejemplo es el número áureo: se ha encontrado la proporción áurea en nuestro propio cuerpo, en la concha de los nautilus (una especie de animales marinos), en la relación entre la cantidad de abejas macho y abejas hembra en un panal, en la relación entre el diámetro de la boca y de la nariz, en un girasol e incluso en una coliflor. Sí, las matemáticas parecen estar por todas partes. Hay matemáticas para predecir el crecimiento de un tumor cancerígeno e, incluso, se utilizan para predecir nuestro comportamiento. Pero, y aquí viene la verdadera cuestión del asunto, ¿las matemáticas han existido siempre o han sido inventadas por el ser humano? Antes de leer el artículo siempre había pensado que las matemáticas eran una manera de describir la realidad, habían sido inventadas por los hombres (me refiero al género humano, que, aunque muy poco reconocidas, han existido importantes mujeres matemáticas) para intentar comprender mucho mejor la realidad y encontrar otras realidades que en principio puedan parecer ocultas. Pero simplemente eso, una invención como podría ser la invención del lenguaje (o como dice en el artículo: como la literatura, la religión o la banca). Pero jamás pude pensar que la realidad está construida por matemáticas. Pensemos en los números primos, son algo tan subjetivo, tan intangible que no entra en la cabeza que esas propiedades no hayan sido inventadas por los humanos. Pero después de leer el artículo sigo creyendo que la realidad no está construida por matemáticas. La realidad es lo que es. Remitiéndome a artículos anteriores míos, considero que la realidad no es más que azar. El hecho de que la realidad se pueda explicar a través de las matemáticas, no es más que azar. Pero yo encuentro en las matemáticas una fascinante belleza. Son una especie de literatura.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Verdad verdadera

Y bien,¿qué es la verdad? ¿Existe la verdad? Antes de nada, dejaré aquí mi opinión; yo creo firmemente (hasta que cambie de opinión) que la verdad no existe, tan sólo es una propiedad de los enunciados y juicios que hacemos sobre la realidad, es decir, intento darle un uso epistemológico a la verdad. No creo que las cosas sean verdad o mentira, creo que las cosas simplemente son, no son ni verdaderas ni falsas. Pondré un ejemplo: hagamos el sencillo experimento mental de imaginarnos una flor artificial. Pongamos el caso de una flor artificial, de plástico, pero que esté tan meticulosamente hecha que no seamos capaces de distinguirla de una de "verdad". Qué podríamos decir entonces de esa flor, ¿es verdadera o falsa? Creo que sólo es falso o verdadero el juicio que hagamos de ella. Si decimos que la flor de plástico es una flor natural, por supuesto nuestro juicio estará equivocado, pero la flor no será en sí misma falsa, simplemente será una flor artificial, nada más. Por lo tanto se podría decir que la verdad y la mentira no son más que propiedades inventadas por el ser humano.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Inconscientes

Somos unos inconscientes. Pero no con el sentido con que esa palabra se emplea habitualmente. No somos conscientes de nosotros mismos y mucho menos somos conscientes de nuestra propia existencia. Esta mañana miré a los ojos de la imagen de mi otro yo en el espejo e intenté comprender mi propia existencia en un afán de comprenderme a mí mismo. Mi mirada se fundió con la mirada de mi álter ego el cual me observaba con una una quietud y una placidez escalofriante. Me di cuenta entonces de lo que realmente somos, una parte insignificante del inmenso universo, un grano de arena en el cosmos y, lo peor de todo, nuestra existencia es una mera casualidad. Quizá alguna vez habréis caído en la macabra tentación de imaginar qué hubiese sucedido si mis padres no se hubieran conocido y hubiesen tenido hijos con otra pareja o incluso, qué hubiese pasado si el óvulo de mi madre hubiese sido fecundado por un espermatozoide diferente. Obviamente no hubiese existido el yo que soy ahora, hubiese nacido otro yo totalmente diferente. Pero recordemos que todo lo que sucede en el universo es fruto del azar, de la casualidad. Pero no sólo eso, se podría decir que nuestra existencia es un error. Cualquier cambio que sucede en la naturaleza no es más que un error genético, algo que no debería haber sucedido. Y eso es lo que somos nosotros, peor aún, somos una serie de errores. Teniendo en cuenta esto, nuestra presencia en el mundo es cuestión de azar. Podría haber ocurrido que la serie de errores necesarios para nuestra creación no hubiese sucedido y que jamás hubiésemos llegado a existir. Quizá lo que nos define es nuestra 'fortuna' de haber existido. Pero no puedo dejar de preguntarme (o mejor, preguntarle la imagen irreal del espejo) cuál es el sentido de mi vida. Cada vez estoy más convencido que nuestra existencia no tiene razón de ser, no existe un sentido la vida que vivimos. Pero no he dicho que no tenga sentido vivir, todo lo contrario. Mi reflexión frente al espejo me ha ayudado a conocerme un poco más a mí mismo, a disfrutar de mí mismo, de mi existencia. A veces me invade la sensación de que mi vida está estructurada por un guión del que no puedo escapar y estas reflexiones me sirven para darme cuenta de que yo soy el único responsable de mi vida y no debo dejarme llevar. Mi vida me pertenece, aunque sea insignificante. Mi única pertenencia material es mi propio cuerpo, el resto no me pertenece, no soy su dueño. Alguna vez no fui ni siquiera ni el dueño de mi propia vida pero ahora tengo la oportunidad de serlo, aunque sea por un corto período de tiempo. Ahora he de coger las riendas de mi vida y conducirlas por donde realmente quiero ir.

lunes, 15 de octubre de 2007

La libertad

Hoy me he preguntado por la libertad: ¿Realmente somos libres?

Como en cualquier cuestión filosófica, una parte de mí dice que sí y otra se opone firmemente. Pero, como mucha gente pueda pensar, la libertad no consiste en hacer lo que a uno le plazca en cada momento, no, nada de eso. La libertad (en caso de que exista) es algo más profundo, es realmente hacer lo que queramos sabiendo las consecuencias, asumiéndolas y sin que estemos condicionados por nada ni por nadie. Pero el ser humano es un ser social. Necesita sentirse aceptado por los de su entorno y esto, queramos o no, nos hace poco o casi nada libres. Todas nuestras acciones se ven influidas por las ideas de los demás y nos vemos acongojados por el sistema ya que nos vemos obligados a pertenecer a él. Somos un producto de nuestro entorno, por su puesto, el lugar donde hayas nacido, tu familia y tus amigos son factores que condicionan muchísimo tus decisiones. Pero si no somos nada libres, no podemos ser entonces los responsables de nuestros actos, estaríamos exentos de cualquier tipo de culpa. Si un hombre mata a otro hombre, no podría ser juzgado por su responsabilidad en el crimen ya que al no ser libre no tendría alguna responsabilidad. Pero recordemos entonces que el juez que le juzga tampoco es libre para decidir, es la pescadilla que se muerde la cola. Sartre decía que el ser humano es libre o no es nada y Spinoza creía firmemente que la libertad no existía. Ahora, decidan ustedes "libremente".

domingo, 30 de septiembre de 2007

Unión progreso y democracia.

Ayer se produjo la presentación de un nuevo partido liderado por Rosa Díez (ex-eurodiputada socialista), el filósofo Fernando Savater y el escritor Mario Vargas Llosa. Antes de pronunciarme y de criticarle (o alabarle) he decidido leerme el manifiesto entero. Ya os contaré

República

No ha sido de la mejor manera, pero queda abierto el debate de la monarquía. Ya era hora. Quizá la quema de fotos de la familia real no haya sido la mejor manera de iniciarlo, pero en fin.
Parece mentira que en pleno Siglo XXI sigan existiendo un sistema como la monarquía, un sistema completamente anacrónico y desigual. Pensémoslo bien, una persona se convierte en el Jefe del estado por el simple hecho de tener un apellido diferente, sin hacer nada por el que merezca desempeñar ese cargo, sólo por nacer. Esto, obivamente, no es justo, para nada. Y creo que todo el pueblo español debería plantearse esto. Pero la sociedad en la que vivimos nos ha hecho cómodos; si algo no nos gusta, lo dejamos pasar. No somos capaces de implicarnos en los asuntos que nos preocupan. Lo único que parece preocuparnos es nuestro bienestar económico, sólo eso. No nos importan las desigualdades e injusticias que ocurran en el mundo, eso sí, que no nos pase nada a nuestra cuenta corriente. Creo que el cambio de la monarquía (aunque sea una monarquía parlamentaria) a una república es posible y viable. Yo no estoy diciendo que Juan Carlos (me resisto a poner el I) que lo haya hecho mal. No. Todos sabemos el gran esfuerzo que hizo durante la transición y en el 23-F. Pero que haya hecho cosas buenas no significa que por ello no nos debamos plantear si es justo o no.
He llegado a oír sandeces del tipo 'Si Juan Carlos se presentase a las elecciones yo le votaría'. Este es el problema de la política en España, votamos a los líderes por su carisma, no por su programa político. Tan sólo nos quedamos en las apariencias. El programa político, las intenciones, nos la traen floja (hablando mal y pronto). En fin, dudo mucho que todo lo que aquí digo cambie.
¡Salud y república!

sábado, 29 de septiembre de 2007

Hagamos una introducción

Queda inaugurado este blog. Ahora me imagino a mí mismo tijeras en mano cortando la cinta roja que suele haber en todo acto de inauguración. Obviamente no existirá tal momento en la realidad, sólo en mi imaginación y en la del lector.
Este blog no servirá para otra cosa que para escribir todo aquello que se me pase por la cabeza. Sin censura de ningún tipo (e incluso intentaré que no exista ni la autocensura). Tengo la plena seguridad de que este blog solamente será leído por 3 ó 4 amigos y algún familar. Quizá con suerte lea estas líneas algún internauta anónimo y con mayor suerte aún tenga tiempo para perderlo escribiendo un comentario.