Hoy me he preguntado por la libertad: ¿Realmente somos libres?
Como en cualquier cuestión filosófica, una parte de mí dice que sí y otra se opone firmemente. Pero, como mucha gente pueda pensar, la libertad no consiste en hacer lo que a uno le plazca en cada momento, no, nada de eso. La libertad (en caso de que exista) es algo más profundo, es realmente hacer lo que queramos sabiendo las consecuencias, asumiéndolas y sin que estemos condicionados por nada ni por nadie. Pero el ser humano es un ser social. Necesita sentirse aceptado por los de su entorno y esto, queramos o no, nos hace poco o casi nada libres. Todas nuestras acciones se ven influidas por las ideas de los demás y nos vemos acongojados por el sistema ya que nos vemos obligados a pertenecer a él. Somos un producto de nuestro entorno, por su puesto, el lugar donde hayas nacido, tu familia y tus amigos son factores que condicionan muchísimo tus decisiones. Pero si no somos nada libres, no podemos ser entonces los responsables de nuestros actos, estaríamos exentos de cualquier tipo de culpa. Si un hombre mata a otro hombre, no podría ser juzgado por su responsabilidad en el crimen ya que al no ser libre no tendría alguna responsabilidad. Pero recordemos entonces que el juez que le juzga tampoco es libre para decidir, es la pescadilla que se muerde la cola. Sartre decía que el ser humano es libre o no es nada y Spinoza creía firmemente que la libertad no existía. Ahora, decidan ustedes "libremente".
lunes, 15 de octubre de 2007
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